Después de la aprehensión de Hernández Galicia, el hospital que en sus tiempos de gloria ofreció todo tipo de terapias alternativas, desde magnetoterapia a iridología fue quedando en el olvido.
La luz se fue pocas horas, pero se me quedó en la memoria el aroma a la cinta canela, mezclado con el de la parafina.
Sólo cuando fui más grande volví a tener esa sensación de que en Tampico nunca pasaba nada.
Durante una temporada me obsesionó encontrar algo especial en la ciudad; algo que no fuese sólo cierto para mí, sino evidente para todos.
Weitere Informationen zu unseren Cookies und dazu, wie du die Kontrolle darüber behältst, findest du hier: Cookie-Richtlinie.Había que esperar media hora o más, que ya es decir bastante para aquellos años y para el tamaño de la ciudad.Llegué a pensar que era cierto que en Tampico nada duraba: me lo confirmaban los mangos pudriéndose en abundancia sobre las calles, el calor y la humedad que destruían las paredes y los recuerdos, la amenaza constante de inundación, la premura con la que había.Y como es natural, sólo lejos el puerto se reveló como un verdadero hogar y yo como una orgullosa provinciana.Fuera del universo doméstico, la vida en la ciudad era un poco menos que un día de campo.Quiero decir, la vida "provinciana".A la distancia, me ha dado por pensar que la inminencia de la destrucción, de lo que de un momento a otro puede terminarse, ha propiciado un ánimo particular en los tampiqueños: carpe diem.Madero, Laguna de la Puerta, Altamira y Villa Cuauhtemoc, en esta gran área territorial se encuentran actualmente residiendo cinco millones, más o menos de habitantes.Unos meses más tarde se transmitió una telenovela grabada en la ciudad y eso, quizá, provocó que me olvidara del asunto.Podíamos pasar la madrugada sentados veikkaus oy viking lotto tulokset en un parque, en la laguna del Chairel, afuera del cementerio o en el malecón tomando litros de Cheetos, la famosa zasady bingo 90 cantina que está rumbo a la playa y a donde nos escapamos más de una vez en horario escolar.Ahí también las luces hipnotizaban; ahí también siempre pasaba algo que te devolvía a tu justo lugar en el mundo.



Para mí, claro, era el ombligo del mundo.
A ir de Tampico a Pueblo Viejo.
Pero en aquel momento eso no me era suficiente.
Había pocos sitios prohibidos.Los grafiteros aprovecharon bien las paredes.Recuerdo que muchas veces le pedía a mi papá que nos llevara a cruzar el puente.De todos ellos, creo que me habría gustado conocer a Cascarín, nada más para hacerle ver personalmente la urgencia de programar un maratón He-Man, la única caricatura que mi hermano y yo podíamos ver de común acuerdo, es decir, sin irnos directo a las luchitas.Vista aérea de la ciudad de Tampico.Así que durante toda la niñez nos chutamos la tele poker caracteristicas abierta y los programas locales: las noticias con Núñez de Cáceres, Foro de Lubín Jiménez o Sábados llenos de sabor Escuis, un programa infantil patrocinado por la cocacola y conducido por un grupo de payasos.Del Gilberto aprendí la palabra "víveres y aunque me daba miedo la inundación, también me atraía la idea de permanecer despiertos a la luz de las velas, consumiendo nuestros víveres mientras mi mamá, que agarró talento improvisando, me contaba cuentos bien extraños que armaba con.Es Correos de México (el Servicio Postal Mexicano) el que determina todos estos códigos.Esto es parte de una mirada sobre esta progresista región de Tampico, Tamps., que tiene además dos equipos de fútbol profesional: El Tampico - Madero y el Correcaminos.Mi papá, quizá sin saber muy bien qué contestar, me hablaba de las antiguas glorias del puerto petrolero,.El emplazamiento de, zona Centro (Colonia) está situado dentro de la localidad.